jueves, 10 de octubre de 2013

Inmunidad contra el genocidio en África

La Corte Penal Internacional (CPI) es el primer y único tribunal global capaz de juzgar crímenes contra la humanidad. Los líderes de Sudán y Kenia están tratando de arrastrar a todo el continente africano fuera de la Corte, lo que les daría libertad para matar, violar e incitar al odio (como vienen haciendo) sin mayores consecuencias.
Este párrafo forma parte de la comunicación con la que el premio nobel Desmond Tutu pide tu adhesión en       https://secure.avaaz.org/es/justice_for_africa_icc/?bJTHNdb&v=30077

martes, 8 de octubre de 2013

EL FUNESTO MEDITERRÁNEO DE LA EMIGRACIÓN

Joseph Conrad situaba el horror en Africa.
Africa, la cuna del humano sapiens-sapiens. África que horroriza por sí y por su deriva.
África retiene aún, en su idiosincracia natural, el primitivismo que turba al desarrollado y sofisticado europeo. Lo enfrenta al espejo de su origen bestial. Lo deja huérfano de su linaje divino; le desmiente su imagen de semejanza a Dios.
El sentimiento racista blanco nace de esa aprensión prehistórica, sumado a la soberbia del distanciamiento económico. Sentimiento más acusado cuanto menos cultivado es el europeo. André Gide lo enunció diciendo que "cuanto menos inteligente es el blanco, más salvaje le parece el negro".
Por eso en la gran Historia protagonizada por el hombre blanco nunca ha contado África. Cuando el hombre blanco ha dirigido su interés por África ha sido para cometer las peores vilezas. Proveerse de esclavos, cazar megafauna hasta agotarla, saquear recursos, hacer experimentos biológicos éticamente reprobables, arrasar selvas, verter residuos tóxicos por doquier, crear conflictos de distracción o para ensayar armas en teatros de guerra real, hacer experimentos sociales (Liberia) o sostener un estado nazi hasta finales del siglo XX (Sudáfrica). Vilezas que raramente se reflejan en el relato conspicuo de nuestra gran Historia. Porque en África, donde todo esto se acomete desde el principio de nuestra era, anida la bestialidad y el horror. Y donde habita el horror, cualquier tropelía es posible. Ha sido y es tanto el horror, que ya no cabe en el continente.
El horror rebosa y viene a nosotros en pateras, cayucos, zodiac de juguetes y barcazas de desguace. Y frente a nuestras playas de bandera azul, dramatiza una de sus despiadadas escenas de muerte en masa. Horroroso para nosotros pero cotidiano para los africanos. Los episodios más truculentos tienen un nombre propio: Lampedusa, Melilla, Valverde... Pero hay una necrológica muda e incesante desconocida incluso para los indiferentes habitantes de las localidades que prestan su tierra para cementerio. Estos muertos se cifran en decenas de miles en lo que va de siglo. Yacen por todo el litoral andaluz, tierra adentro y, seguramente, en mayor número, en el fondo marino. Los que no mueren esperan en centros de reclusión como espectros. Ya eran espectros cuando se embarcaron. Allí en África no había nadie para ayudarlos. Aquí tenemos prohibido ayudarles. Leyes hechas por desalmados políticos de España e Italia que han criminalizado el altruismo. La policía persigue al emigrante y al que se compadece del emigrante. La solidaridad humana es delito. Políticos de partidos proclamados católicos. Creo que cuando el Papa Francisco, enfrentado al episodio de Lampedusa, dijo que se avergonzaba profundamente, se refería a esos prohombres católicos que provocan tanto tormento y tanta iniquidad. Por fin un Papa cristiano desde Juan XXIII. Otro cristiano, el padre Ángel, manifestándose sobre el mismo episodio, también aludió a los políticos (-y sus viáticos periodistas- añado yo-) señalando su errática responsabilidad cuando se enredan en debates espurios sobre la caducidad de los yogures, mientras la infamia se incuba, día a día, en la orilla mediterránea de enfrente. Vidas trágicas allí. Un problema aquí. La esperanza para los de aquí, es que el problema se lo trague la alta mar y no llegue hasta nuestras costas. Si eso ocurre, los políticos católicos tienen que aguantar que alguien le espete a la cara la palabra “vergüenza”. Desgraciadamente, ni esas palabras ni esos muertos dejan memoria; nunca se inscriben en nuestra heroica Historia de hombre blanco.
Hoy en Motril, la patrullera y las anaranjadas lanchas de salvamento fondean tranquilas en sus dársenas. Viendo esta serena estampa naviera, a nadie se le representa el drama que preconizan. Pero el drama ocurrirá inevitablemente; ya se está fraguando al otro lado del Estrecho. Lo único por determinar es la dimensión que alcanzará la próxima vez.
Francisco Botella Maldonado. Motril.

sábado, 14 de septiembre de 2013

WELCOME TO WORLD WIDE WERT

TVE ha puesto en parrilla el programa:"ENTRE TODOS", que resucita una vieja fórmula de radio de los `60, encarnado por "USTEDES SON FORMIDABLES"; entonces la televisión algo era muy exclusivo de una élite. El presentador planteaba un problema humano grave y solicitaba el óbolo colectivo de los radioyentes para paliar esa adversidad. La cantidad recogida se le entregaba al damnificado, sujeto del llamamiento caritativo, un pobre escogido de entre los millones que había en aquella España del franquismo.
Era una España sin pensiones, ni red sanitaria universal, ni asistencia social. A lo sumo, se proporcionaba beneficiencia al menesteroso, siempre y cuando éste mostrase predisposición a besar la sotana de los curas o monjas del barrio. Esa España vuelve y nadie como TVE, dotada de equipos de sondeo social bien cualificados (al menos, muy bien pagados), para anticipar un formato de "shering". O sea, vuelve la caridad.
Para merecer la caridad hay que humillarse, exponerse a la aflicción pública o a la imploración lacaya.
Esa es la vía que los gobernantes actuales proyectan. Es congruente, porque un pobre que se arrastra pierde su dignidad, renuncia a sus derechos. Es un pelele.
Cualquier iniciativa que los pobres aborden para soslayar la humillación (y la vergüenza) de la caridad, es subversivo, porque traduce la voluntad de esos pobres de preservar su dignidad.
¿Por qué toda esta reflexión? Pues porque me ha impactado la noticia de que el concejal de Madrid, José Antonio González de la Rosa, envió a la policía a desmantelar una mesa plegable que los vecinos de un barrio habían instalado en la calle para dejar libros de texto usados y otro material escolar fungible que pudiera serle útil a sus convecinos. Esta actividad ni siquiera era espontánea. Los patrocinadores habían pedido el correspondiente permiso municipal.
Cuando interrogaron al edil por su abuso represivo, contestó que el trueque no está permitido.
Exactamente. La disyuntiva política es o Negocio o Caridad. El que no esté capacitado para hacer negocio que se ponga a pedir limosna. Así se desarma la dignidad social.
En la universidad se está ensayando una fórmula parecida. La rectora de Málaga abrió la veda de lo que ella llamó mecenazgo. Se trata de que solventes liberales de la comunidad sufraguen algunos de los gastos académicos de estudiantes escogidos. Una especie de apadrinamiento o adopción, qué sé yo. Lo que sí sé es que la caridad no es anónima y rara veces desinteresada. Ya se han adherido otras universidades. Si Wert quita derechos a los estudiantes, que éstos se lo mendiguen a los ricos empresarios que hicieron fortuna explotando a sus padres. Si ahora es caridad, más tarde será negocio. Al tiempo.
Estos son los primeros efluvios de la ignominia de Wert.
Su penúltimo ultraje fue decir que el nivel de contestación a su ley de Educación es una fiesta de cumpleaños comparada con la respuesta estudiantil en Chile o México. Provoca para que los estudiantes españoles reaccionen violentamente y así tener, al menos, un argumento a su favor. Tan carente está el sátrapa de razones.
Por cierto que el señor ministro de Educación alabó, entusiasta, el discurso de Ana Botella frente al COI. Al señor Wert le gusta los idiomas y también jactarse de que él es extranjero (lo ha dicho varias veces, tal cual). No sé cómo hablará el alemán -su idioma-, pero de las intervenciones oídas por mí, del farfulleo que él llama francés, puedo deducir dos cosas: primero, que le falta vergüenza propia, y, segundo, que le falta educación para evitarle la vergüenza ajena a los demás. No me extraña que con esa espesura suya, el ministro se prende del inglés de la alcaldesa
No puedo acabar esta entrada sin recordar otra insigne "boutade" del señor Wert; artero donde los haya y experto en embarullar a candorosos periodistas, que más que una profesión de sagaz examen, rebajan el periodismo al oficio estenográfico. Ha dicho el ministro de Cultura que la huelga del 24 de octubre contra su ley de educación, es “se mire como se mire, una huelga política, y las huelgas políticas no están contempladas ni amparadas por la constitución ni por la legislación democrática”. Y se queda tan desahogado, él y sus escuchas. No hay nadie en ese excelso auditorio, que siempre rodea al ministro (tal que moscas alrededor de "algo"), que le pida un ejemplo de huelga nacional que no sea frente a una medida política. Puede que el ministro crea que las únicas huelgas legales son las de sexo, la de silencio, o la de calvos. Pero puede que el señor ministro tenga piel de personaje de Maquiavelo.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Lo inefable

Sigo el blog de Principia Marsupia. El autor es físico teórico. Su última entrada es:
http://www.principiamarsupia.com/2013/09/06/el-fotografo-que-retrato-la-lucha-de-su-mujer-hasta-la-muerte-fotos/.
Este tío siempre me sacude la psique, es decir, el consciente (que es lo que controlo), el subconsciente (esa moral que medio atisbo y medio reajusto) y, a lo mejor, el inconsciente (pero de ése no sé nada).
Su última entrada es demoledora. Me ha puesto un nudo en la garganta. U otra cosa que sólo se puede comunicar con una expresión metafórica tal que "nudo en la garganta". Siendo más técnico en el lenguaje, quizá sea angustia o sólo abatimiento. El caso es que la sensación se agarra a la garganta.
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Crédito de la imagen: Ángelo Merino
Tengo un eco cultural primitivo que sobrevive a mi condición de sujeto occidental. Ese fondo es subconsciente; es decir, lo que medio modulo cuando se me destapa, aunque su característica es permanecer emboscado. Será por la impregnación del mundo donde me he criado y donde viven mis padres.
En Occidente impera la especie de que hay que luchar. La gente es sumamente agresiva, beligerante, competitiva. Se valora mucho que se pelee todo y por todo, hasta por las cosas más superfluas, o sobre todo por ellas. Se ha perdido la noción de transitoriedad de la vida y la materia, por más que Occidente lidere el conocimiento científico de la Naturaleza, que nos revela la mutabilidad de la existencia.
He visto ancianos en España, completamente dependientes, algunos prácticamente desahuciados, que se agarran con ahínco a la vida. Me producen la misma sensación que la serie fotográfica del blog de Marsupia.
He visto, en cambio, en Marruecos, viejos que esperan la muerte como un regalo. Sus vidas fueron en extremo austera. Sus hijos no le van a zaga: no codician mucho más que satisfacer buenamente todas sus necesidades básicas dentro de una pobreza menos rigurosa que la que tuvieron sus ancianos padres. Padres e hijos, han vivido y viven pegados a su persona, como único patrimonio, la muerte sólo es la circunstancia con la que se desprenden de ella. Su dignidad en vida no les alcanza más que a ser personas; la vejez, por tanto, les arrebata esa dignidad porque convierte su persona en "carga". Estos viejos son depositarios de una cultura ancestral, oriental, bíblica, que arranca cuando al judío lo entierran sólo con su sudario en contraposición a la necrosofía egipcia precedente que necesitaba un sarcófago para atesorar las riquezas materiales del difunto. Las muertes de estas personas no dan para un reportaje como el del blog.
Las imágenes del blog desalientan más porque la persona es joven. En la secuencia se transluce la rebelión desesperada del escarabajo boca arriba (o cara arriba, por bromear con la palabra), salvo que con el escarabajo se puede aplicar con facilidad el poder humano para salvarlo y en un proceso de disolución biológica como la enfermedad o la vejez, nada se puede hacer; aunque, debido a esa mentalidad prepotente instalada en Occidente (cuyo axioma es: "se puede, si se quiere"), flota el reproche de que alguien no ha luchado lo bastante (el paciente o sus asistentes).
La fe todapoderosa y de perpetuidad que profesa Occidente me abate porque es una falacia hecha convicción de vida. Si alguien te oye decir: "mejor que se muera" o, simplemente, "yo ya soy viejo para eso", seguro que se escandaliza. Te regaña con: "no digas eso". No comulgar con este razonamiento te hace ser "raro", "derrotista" o peor, "trepanador" de la sempiterna moral joven, positiva y optimista que, por franquicia cultural, debe definir a todo occidental.
Al sur de la Península, enfrente del Estrecho, a poco menos de 14 km de Europa, subsiste una filosofía que acepta la inclemencia de una vida infortunada, como la clemencia de la muerte que la libera.
Esa es una regla incompatible con el sistema de vida de Occidente, basado en la economía de consumo creciente. Se cambian bienes perfectamente funcionales por otros más modernos. Se tienen experiencias rápidas: encuentros, desplazamientos, comidas, twiter... Todos los occidentales andamos metidos en personajes: cosmética, moda, implantes, tintes, bronceados, tatuajes, retoques quirúrgicos, liposucciones, rellenos, ortodoncia... Algunos han pasado por tantos personajes que no saben qué persona eran. Sin embargo, en la vejez y en la enfermedad sobran todos los bienes. En la vejez y en la enfermedad no hay personajes que encubran tu más despojada persona (en los hospitales hacen especial mella en ello, colocándote una bata que te deja el culo al aire,o, arrebatándote la intimidad en una habitación con 4 enfermos más). La vejez y la enfermedad es lenta.
El hombre occidental tiene la vida por capital; los demás humanos del mundo penan para sostenérselo. El 2º, 3º o 4º mundo vive su vida hipotecada al bienestar de Occidente.
Ante tanto como la muerte le arrebata, Occidente busca desesperado su fantasía de inmortalidad. Con el transformismo físico, por un lado, y la ciencia médica, por otro, porfía en relegar la vejez y la enfermedad mortal hasta el hálito más lejano. Los engendros de este empeño se exhiben descarnados en forma de: patéticas efigies de senectud, cargadas de artificios postizos; existencias -que no vidas- vegetativas; geriátricos deambulados por zombis; procesos farmacéuticos acoplados a una enfermedad fatal que desahucian al paciente, dosificando su agonía durante años... Paciente viene de perder la paz, que es lo que Occidente provoca con su pánico a que acabe la fiesta, dicho vulgarmente. O su pánico a “la insoportable levedad del ser” dicho por Milan Kundera.
Mirar las cosas así incomoda porque remueve mitos. Nos emborrona la diferencia entre muerte digna y eutanasia. La miopía está en el edonismo cultural que nos vela el paisanaje exhausto y doliente que nos rodea. Pero hay otro paisanaje fuera de aquí que envejece y muere en su tiempo humano y natural.

Cuando me asomo a una experiencia de muerte como la del reportaje de marras, siento la ambivalencia de un sentimiento angustioso, el de mi propia muerte, pero, también, el rescoldo de alivio que la muerte significa para mis padres, ante la condena a la vida que han sido sus vidas .

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Groenlandia se deshiela

Los científicos, daneses, hablan de 400.000 kilómetros cuadrados que cambiarán de blanco al verde. Se habla de que varias especies vegetales podrán, en adelante, colonizar la gran isla.
¿Qué ocurre con esto? Algo ocurre, porque el Planeta es redondo y no tiene sumidero. Si en Fukuchima se contamina el mar, esas partículas no se quedan en las costas de Japón. Viajan, porque el agua se mueve. Llegarán lejos en su viaje; las corrientes tienen largo recorrido y las partículas radioactivas millones de años de vida para hacerlo y expandirse. Al final, el mar de todo el mundo será un poco más inhóspito en su contenido biológico. Por ese derrotero multiplicado, los entornos ambientales van volviéndose cada vez más decrépitos y con ellos nuestra supervivencia. La imagen del mundo de hoy es la de millones de grupos humanos trabajando activamente en la inhabilitación del Planeta para albergar la vida que conocemos. Puede que otro tipo de vida se haga viable, pero eso no me consuela.
La infección que provoca cada grupo humano es sepsis para el mundo en su globalidad.
Que Groenlandia se deshiele tiene un valor maniqueo. Es bueno para los inuits. Para aquellos inuits que se dedican a la agricultura porque tendrán tierra; para los que tienen ganado porque tendrán pastos; para los que se dediquen a la selvicultura porque obtendrán madera; para los que construyan porque aumentarán las ciudades; para los que extraigan mineral porque habrá minas de oro, rubís, uranio, zinc, plomo, hierro, carbón molibdeno, platino y otros por descubrir; para los que transformen o fabriquen porque tendrán abundante materia prima; para los que pescan... En fin, será bueno para dejar de ser inuit, dejar atrás una cultura natural y abrazar una cultura civilizadora (así la llamamos los occidentales) cuyo objetivo es instalar allí otro foco más de lesión al Planeta.
Paradójicamente la quema de hidrocarburos a nivel planetario ha abierto las condiciones para que se pueda acceder a los hidrocarburos que se escondían en el subsuelo de Groenlandia. Ya se han empezado a explotar. Con la combustión añadida de este nuevo petróleo y gas se podrá acceder a los yacimientos ocultos de la ahora helada Antártida. Toda una conquista energética en cadena. Además, el deshielo ártico permite rutas comerciales inusitadas en el mercadeo internacional, abaratando costes.
Entonces, ¿qué hay de malo? Es verdad que Groenlandia fue una vez una isla sin hielo. Su nombre se debe a los vikingos que la apodaron “tierra verde”. Pero en la alta Edad Media no existían las actuales Manga del Mar Menor, Venecia, Amsterdam o Bangladesh. En realidad la mayor parte de la población del mundo se concentra ahora en las riberas continentales. El deshielo completo de Groenlandia provocará una subida estimada de 1'5 metros del nivel marino y la inundación consiguiente de todos los litorales bajos del planeta. ¿Quién va a alojar a la población de los atolones Pacíficos o a los habitantes de Bangladesh (170 millones de personas)?
España mismo, por su condición peninsular, se verá reducida. En contrapartida, Gibraltar dejará de ser un problema político porque ya no formará parte del territorio nacional. Será un islote.
Pero, ya digo, esto no se para ahí. Es una sepsis global. A menos hielo menos reflexión solar, más insolación. Cambiará la bomba termohalina que mantiene la regulación de las corrientes oceánicas; esas que permiten, por ejemplo, que a igual latitud, La Coruña tenga 10o de media más que Nueva York en el mes de enero.
Nos preocupamos mucho de nuestra casa chica (su hipoteca y demás) pero solemos frivolizar con nuestra casa grande, el Planeta, menudeando en comentarios naif del tipo: bueno, ahora los esquimales van a tener parques botánicos como los demás europeos (Groenlandia es danés); así se hace política de convergencia. Yo creo que como chiste está bien pero como actitud es un suicidio. Nuestra pasividad es cómplice de los advenimientos fatales que la Naturaleza ya anuncia y la ciencia cuantifica.
¿Si Groenlandia se pone verde, de qué color se pondrá, por ejemplo, España? Yo, por lo pronto, me pongo negro.


martes, 20 de agosto de 2013

Tener la piel esclarecida lleva premio académico

A mediados de agosto, un medio de divulgación científico publicaba una reseña atribuida a la revista Science (notario internacional de la investigación de vanguardia y certificado del rigor científico que la avala) que invocaba a la “estructura genética de una persona y/o grupo étnico, como causa de su desarrollo educativo y, a través de ello, del nivel de renta que detenta”.
Fuertemente sorprendido, no por la afirmación hecha, que me es familiar desde siempre, sino por el crédito de la fuente de información, me puse a rastrear la noticia. Efectivamente, el contenido del estudio aparece en Science, 21 de junio de 2013, con el título “GWAS of 126,559 individuals identifies genetic variants associated with educational attainment”, de Rietveld et al.

Tradicionalmente, la estadística poblacional relativa al tema del rendimiento académico, nos ha desvelado su correlato con el nivel económico y social. Es decir, se vincula clases desfavorecidas con bajo registro cultural de las mismas. En la calificación de clases desfavorecidas no se hacía mención a una raza o etnia específica integrada en la sociedad examinada. Hasta ahora. Tampoco se especificaba una condición causal; se apuntaba sólo su nexo correlacional. Para plantearlo de otro modo, no se determinaba que un niño pobre era inexorablemente candidato a tener escasa cualificación, ni que padres poco cualificados determinaran un destino familiar menesteroso. Aunque estas dos variables estadísticamente se presentaban relacionadas.
Por otra parte, en el ámbito de sociedades multirraciales, se tiene constancia de que ciertos grupos étnicos constituyen una muestra significativa del espectro más pobre, y hasta marginal, de la población. En España, por ejemplo, tenemos esa experiencia con los gitanos. En el análisis de esta situación tradicionalmente, también, se ha culpado del relego económico que sufrían al fenómeno de segregación racial preeminente. Hasta ahora.
Los datos estadísticos de este orden se recababan con objeto de proveer un perfil social de la población. Por tanto, el marco de interpretación era exclusivamente de competencia sociológica. Hasta ahora.

Dentro de este marco, el sociológico, ya se apuntaban planteamientos condicionales – no meramente, correlacionales- en algunos estudios diseñados por universidades norteamericanas. Quizás, fruto de su bajo complejo social, derivado de su credo neoliberal.
Señalo a un par de ellos que he conocido. La investigadora Linda Gottfredson de la Universidad de Delaware, que descubrí a través del documental de la 2, “¿Existe una raza superior?”, presentado por el actor Morgan Freeman, establece patrones basados en la relación de inteligencia, genes y raza, que arrojan una distribución de puntuaciones medias que van del 80 para los hispanos e indígenas norteamericanos, pasando por 85 para los afroamericanos y 105 para los asiáticos, hasta culminar en 115 para los judíos. Esto en USA y tomando como valor referencial el 100, adscrito al grupo de los blancos.
También puedo citar una tesis doctoral de la Universidad de Harvard, “IQ and Immigration Policy” de Jason Richwine del Departamento de Políticas Públicas (mayo de 2009), en la que se sostiene que los hispanos en EEUU, procedentes de países de habla hispana, tienden a concentrarse en las clases menos adineradas y con menos recursos de aquel país debido a su supuesta inferior estructura genética, menos desarrollada y de menor calidad –según el autor- que la existente entre la población blanca nacida en EEUU.

Estos dos estudios -como seguramente otros muchos que ignoro- dan un salto cualitativo e inédito en el análisis sociológico: se introduce el factor genético o racial y la condición causa-efecto.
Lo más preocupante es que estos asertos hechos desde el campo de la sociología, se postulen, ahora, desde la atalaya de la ciencia, aludiendo a una debilidad del ADN y, además, con el márchamo de la revista Science.
A propósito de esto, se me suscitan dos consideraciones:

1.- Yo siempre he pensado que debe de haber muchos superdotados en el tercer mundo muriéndose de hambre, en la misma proporción que imbéciles en el primer mundo haciendo dieta. O que hay tantos superdotados entre los pastores como ineptos entre los ejecutivos; esto último, lo confirma la evidencia pública. O sea, que la extracción económica determina las oportunidades de los jóvenes, que es lo mismo que lo que plantean los norteamericanos en cuanto al condicionamiento, pero al revés. La propia extracción social de la mayoría de mi generación (jóvenes de los 70´) prueba esta convicción que tengo, sin necesidad de recurrir a aliños estadísticos o genéticos. Por eso defiendo la escuela pública como garante de concurrencia al conocimiento y las oportunidades. Si por mí fuera y en aras de una igualdad real de oportunidades, implantaba el monopolio de enseñanza pública en todo Occidente, evitando el proceso de descarte que practican las escuelas privadas en detrimento de las públicas. El resultado de este proceso selectivo es una concentración de excluidos en la escuela pública y un elenco de privilegiados en la privada. O lo que es lo mismo, una acumulación de problemas y penalidades de toda índole en las aulas públicas frente a un pasaje apasible al éxito social y económico en los centros educativos de élite, asegurado en el precio de su matrícula. Esto es determinismo desde la base. Cada vez más recursos son desviados hacia la financiación de la enseñanza privada o paraprivada (concertada). Al final, y en abono de las tesis norteamericanas, resulta un panorama de pobres haciendo pobres y ricos haciendo ricos. Así las conclusiones sociológicas son fáciles de adivinar, porque un pobre no puede perder el tiempo en pensar, tiene que pensar en comer. Yo diría que el dato decisivo es de valor digestivo más que genético. Lo malo es la patente añadida por la ciencia a semejante sofisma. Estamos de acuerdo que, desde el punto de vista científico, no se puede hacer la afirmación de que los ejecutivos son cocainómanos; pero, por lo visto, sí parece admisible decir que los negros son tontos. Ahora ya.

2.- Esto es justificar a posteriori una realidad fabricada.
Es lamentable observar que Science es capaz  de aventurar un perfil humano a partir de variables físicas estacionarias, sin atender preliminares (organización educativa y social, apoyo presupuestario, infraestructuras, currícula, empleo...) de potencial importancia en un estudio de tendencia. Que es a lo único que se puede aspirar desde el campo de la investigación, porque, que yo sepa, la inteligencia carece de un marcador biológico. Pero acrecienta su sesgo cuando exporta estas deducciones arbitrariamente al ámbito de la genética (habla de "estructura genética"). Para este remate, Science tendría que haber anunciado previamente el descubrimiento del gen de la inteligencia. Cosa que no hay.
Sugiero otro experimento de filosofía política -que no ciencia-: se coge un grupo de pobres, se les alimenta con genes buenos y variados; al cabo de pocas generaciones se podrá comprobar su mejorada calidad del ADN. Si es legítimo desde un análisis sociológico extrapolar a conclusiones genéticas -según acepta Science en su estrenado revisionismo metodológico- mi hipótesis tendrá, por lo mismo, más que probada confirmación.

Esta manía de comparar grupos es recurrente: alemanes versus judíos, tutsis vs hutus, serbios vs bosnios, españoles vs moros... No es inocente, menos cuando se recaba el respaldo de la ciencia para sellar su acreditación. La demostración de la supremacía de un grupo sobre otro persigue el menoscabo de ese otro como antesala de una pendencia en trámite. En las guerras se gesta primero la deshumanización del enemigo para acometer una eliminación aséptica, sin cargo de conciencia alguno. Algo se está tramando en Norteamerica con la proliferación de estudios de este tipo; me temo. Puede que hispanos y negros constituyan una fuerza electoral mayoritaria y convenga rebajar la calidad de su voto. No sé. Lo que me inquieta es la traducción que en la Europa más diversa de su historia, vamos a darle a estos prejuicios, llegado la hora. Porque llegará la hora.
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domingo, 19 de mayo de 2013

EXPERIENCIA PEDAGÓGICA SOBRE EL MILENIO DE GRANADA

Granada celebra este año el milenio de su nacimiento (1.013-2.013).
Con ocasión de esta efemérides, el Colegio Público Cardenal Belluga de Motril ha organizado una serie de actividades didácticas, lúdicas y de divulgación, participadas por toda su comunidad educativa: alumnos, padres y profesores.
El objetivo de este proyecto escolar, desarrollado durante todo el curso académico, ha sido el conocimiento físico, histórico, cultural y social del antiguo Reino y de la realidad actual de Granada. Con motivo del cual, el alumno ha tenido la oportunidad de descubrirse a sí mismo en relación a todos esos conocimientos; comprendiendo su identidad como fruto de uno de los procesos de diversidad más rico de la historia de la humanidad y fomentando, de paso, el sentimiento de igualdad, si no de parentesco, con otras culturas.
Durante la última semana de mayo se hará la presentación pública tanto de los trabajos realizados por alumnos, padres y profesores durante el curso, como de las actividades específicas programadas para acompañar a dichos trabajos. Entre estos actos, destacan:
  • Cuentos de las tres culturas.
  • Audiciones comentadas de música granadina (sefardí, andalusí, folclore y flamenco).
  • Charlas sobre el medievo granadino (figuras relevantes, sociedad nazarí, monumentos, acontecimientos) a cargo de profesores del Centro.
  • Visionado de video de animación creado en el colegio.
  • Exhibición de cetrería con diferentes rapaces.
  • Taller de alfarería.
  • Taller de tintura con henna (alheña).
  • Presentación de personajes históricos de Granada y monumentos, por parte de alumnos. 
  • Exposición de alicatados en barro de La Allhambra y de empedrados de suelo granadino, realizados por los alumnos.
  • Reproducción a gran escala de elementos arquitectónicos y religiosos representativos de las tres culturas, hecho por padres y maestros.
  • Degustación de repostería morisca en espacio decorado al estilo andalusí, preparado por madres.
  • Coreografía de alumnos con danzas típicas de cada cultura.
  • Exhibición de trajes de época de las tres culturas que lucirán alumnos, profesores y familias.
  • Zambra de flamenco, interpretada por alumnos del Colegio Público San Antonio de Motril.
Una fiesta de memoria, cultura y tolerancia que desean compartir con todos los que puedan acudir al Centro, en fecha de 27 a 31 de mayo, en Motril.
Así mismo, el Centro pone a disposición del profesorado interesado, el archivo documental, en formato digital, relativo a la historia y cultura de Granada, y, el material didáctico (no suscrito con editorial) para el tratamiento escolar de las tres culturas, elaborado por profesores del colegio, en:
http://www.cardenalbelluga.es/milenio1/index.html
http://laclase55.blogspot.com.es/2013/03/personajes-importantes-del-reino-de_6.html
http://www.cardenalbelluga.es/

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD

Es necesario, de vez en cuando, recordarle a los alumnos las vicisitudes que padecen las personas con desventaja física, psíquica o económica. Es necesario, para que en su proceso de formación, junto a sus adquisiciones intelectuales, los alumnos vayan desarrollando, también, condiciones emocionales que activen su sensibilidad frente a la debilidad o el sufrimiento de los desvalidos.
Desde hace tiempo en las escuelas se han integrado niños con dificultades, que fácilmente son percibidos como distintos. Generalmente son bien tratados por el alumnado y especialmente bien por sus compañeros de clase. Hay ocasionalmente, no obstante, algún incidente de poca relevancia. Pero, también, se dan conductas que, sin ser agresivas, pueden ser violentas por el contenido de ignorancia, desdén o hasta desprecio que manifiestan.
No quiebran la coexistencia en el Centro, pero tampoco motivan la convivencia. Convivencia no es vivir en común, es hacerlo en comunidad. Y mejor aún, en comunión.

Sobre educación para la diversidad hay excelentes materiales. En concreto, sobre síndrome Down hay cómics y hasta videoanimación. 
Esto que os presento aquí es sólo un cuento, sin más. Quizá su valor se pondere en relación a mi Centro, ya que el personaje y la narración del cuento están contextualizados. Con ello, los alumnos lectores crearán un sello semiótico del personaje, una imagen interior provista de carga emotiva que trasciende la experiencia cercana y cotidiana que habitualmente tienen con la persona simbolizada. Lo percibirán de modo más afectuoso. Es el efecto cualitativo de la foto sobre la realidad o del protagonista de un relato sobre el sujeto de un suceso. Y este es el efecto que persigo respecto al alumno representado en el cuento.


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sábado, 18 de mayo de 2013

WELCOME TO WORLD WIDE WERT

El señor Wert -ministro de Educación y Cultura, antes tertuliano- ha dejado de decir paridas para pasar a promulgarlas. Es decir, las ha hecho ley. La Ley Wert o como él la llama: Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Una ley a la altura de Rajoy. Perdón por el pareado.
Nunca he entendido por qué los ministros de Educación y sus asesores le ponen esos interminables epígrafes a sus leyes, desde LOGSE hasta la reciente LOMCE. Con lo fácil que sería denominarlas como Ley Educativa seguida del año de su publicación, o sea, una fecha entre cuatro u ocho años. El tiempo en que una generación de estudiantes empieza Primaria con unos presupuestos pedagógicos, metodológicos y estructurales y termina su enseñanza Secundaria con otros distintos que no estaban en el guión. Es decir, que cuando el alumno se sabe las respuestas, le cambian las preguntas. Cada cambio de gobierno -si no, cada equipo- trae su ley educativa.
Me irrita, porque establece un sistema equilibrista que emborrona las alternativas a seguir por los alumnos. Aparecen y desaparecen materias, aparecen y desaparecen opciones, aparecen y desaparecen conexiones entre bloques. Faltan perspectivas claras. Lo que no cambia es la inversión creciente que graba al estudiante: matrículas encarecidas y desiguales según la universidad, créditos que hay que costear, máster que casi nunca se pueden costear.
Esta última ley no es más de lo mismo; es de lo mismo, lo peor.
De esta ley, lo primero que deducimos, es que Wert es un digno ministro de Rajoy. La ley está hecha y difundida como le gusta al presidente. Su contenido de tapadillo y con la menor divulgación posible. ¡Que miren el BOE! Cuando después del Consejo de ministros, donde se ha aprobado la ley, Wert no ha tenido más remedio que comentarla frente a la prensa, ha salido por peteneras. Puro estilo Rajoy. A Rajoy no le gusta mentir, por eso esquiva a la prensa o se presenta a ella en plasma. Para las contadas veces que no puede evitarla (en el extranjero o con la visita de un mandatario extranjero) se ha pulido el estilo peteneras.
Wert sigue su escuela. Ha cambiado. Antes le gustaba dar la cara, su cara de cínico. Se presentaba en los eventos educativos y culturales a pecho descubierto y provocador; cuando lo voceaban y le pitaban, él se ciscaba. Ahora, el ministro no se menudea. Se ha vuelto reservado como su jefe y usa las mañas de su jefe. Se le ha preguntado si la religión iba a puntuar en el currículum para exámenes de acceso, becas y reválidas; ha contestado que no se harían pruebas nacionales sobre religión. Yo salgo por peteneras y ustedes ya entienden, o no, que para eso ya está el arte de la adivinación. Ha pasado de cínico a impostor. Pero, también, de osado a cobarde.

La ley se ha hecho con dos propósitos:
1.- captar grey. Cambiar la creciente tendencia de abandono de la fe católica.
2.- promocionar a los católicos frente a los demás, en desleal competencia. Crear la base para una futura élite católica.

Esa es la voluntad implícita de la ley. Ambos propósitos cuentan con un cebo: el sobresaliente. Calificar con sobresaliente en religión católica no viene en la ley; de eso ya se encargan los profesores puestos por el obispado y pagados por nosotros.
Tampoco dice que otras religiones tengan las mismas oportunidades. Los niños musulmanes, judíos o evangelistas no tendrán profesores de religión; su credo no es evaluable; por tanto, no podrán mejorar su expediente. Son tan españoles como los alumnos católicos y sus padres pagan los mismos impuestos. Pero se les niega el derecho al sobresaliente en religión que graciosamente se les concede a los católicos. Los no católicos son tan indeseables para la futura élite como los no creyentes.
Este engendro sale de la cabeza de un ministro agnóstico pero cuyo partido está profundamente entreverado con la iglesia católica. Si la Curia ha redactado la ley, Wert sobra. Pero como es un impostor cobarde, se hace pasar por Rouco Varela.

martes, 11 de diciembre de 2012

WELCOME TO WORLD WIDE WERT

El ministro Wert (antes tertuliano) dice que es como un toro bravo, que se crece con el castigo (6-12-2012).
Don Antonio Machado creyó, a propósito de España, que de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa. La naturaleza de la cabeza de Wert ya se nos ha sido revelada. Él mismo se emparienta con los astados.
Con su inconfundible divisa en tetuz, ha formulado la nueva propuesta de ley (lomce) como le es propio: a embestidas.
Meter más exámenes y más religión católica (o sea violencia contra los niños españoles que no son de esa confesión o son de ninguna) son las reformas que, según él, mejoran la enseñanza. Nada de planteamientos estructurales, como diversificar las líneas educativas o aumentar las garantías de los alumnos competentes a promocionarse en un ambiente educativo y distendido dentro de su centro.
También ha orquestado una componenda para escarnecer al catalán con la coartada de que se relega al castellano en Cataluña. Debería saber -como todo el mundo del medio educativo sabe- que en todos los recuentos evaluativos nacionales, año tras año, los alumnos catalanes dan unos resultados en dominio del castellano muy por encima del resto de españoles. Incluyendo a los castellanoleoneses que tienen la patente del idioma. También lo dicen los registros internacionales como el PISA. Y ese manejo superior del castellano, por parte de los catalanes, tiene su correlato social en la innumerable presencia de periodistas de ese país que pueblan los medios de comunicación escritos y audiovisuales en España. Si Wert supiera de educación, valoraría un sistema formativo, como el catalán, que da esa demostrada excelencia en el bilingüismo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿ESTO ES SERIO?

La ley hipotecaria española instruye hasta 526 lanzamientos al día.
Muchos de esos desahucios están ordenados por bancos que se sustentan (después de haber sido expoliados por sus propios ejecutivos y adláteres empresariales) con fondos públicos tributados por los mismos desahuciados, a través de sus impuestos.
Esto se parece cada vez más a un régimen de vasallaje.
Conocemos dos casos que se han tirado por el balcón y otro que se ha ahorcado, pero habrá muchos que han recurrido al discreto método de las pastillas, a los que nunca relacionaremos con este drama. Y, sobre todo, ninguno quedará inmune en su estima personal para los restos, que es, también, una forma de inmolación.
Desposeer a alguien de su vivienda es desgarrarla; arrancarle un sitio suyo, parte de su identidad. Tengo la experiencia.
La gente domada son legión, pero entre las decenas de miles de damnificados, siempre habrá un rebelde que decida no caer solo. Yo, si fuera agente judicial, operario de sucursal, juez o policía -los medianamente accesibles- que actúan con la despiadada saña del recaudador medieval contra conciudadanos suyos desgraciados, me tentaría la ropa. Por lo menos que los perros se atormenten con sus pulgas. Sí ya sé lo que se dice, que la responsabilidad no es del perro sino de su dueño. Algunos perros, aunque los azuce el dueño se resisten a morder, aunque la mayoría están esperando la señal para lanzarse a despedazar al acosado. Por eso son perros.

jueves, 25 de octubre de 2012

Un colegio concertado del OPUS excluye a los pobres

El Ensanche de Vallecas tendrá nueva parroquia a partir del domingo
Capilla del colegio Torrevilano
El colegio concertado Torrevilano, del OPUS, en el distrito madrileño de Villa de Vallecas, retuvo toda la jornada en secretaría a un niño de 8 años, que vive en el poblado chabolista de El Gallinero, por no llevar el uniforme reglamentario. No es la primera vez que lo hacen; también han impedido la entrada a niños del poblado que carecían del calzado prescrito en el uniforme.
Estas infraviviendas se levantan en solares sin asfalto ni pavimento, que no se pueden transitar con zapatos de lujo, sobre todo en épocas de lluvias, cuando todo el suelo se convierte en un barrizal. El uniforme cuesta 125 € y estas familias no tienen recursos para satisfacer estas pijadas del Consejo Escolar ni responder al tipo de actividades extraescolares que organiza el Centro, de las que son automáticamente apartados.
La asistencia a este colegio de algunos niños chabolistas fue ordenada por la Comisión de Escolarización correspondiente, atendiendo a la disponibilidad de plazas y a su concierto público. Pese a la vocación elitista de este Centro del OPUS, está acogido a la subsidiación estatal, por lo que no es una escuela privada ni puede arrogarse, por consiguiente, discrecionalidad en la matrícula.
En contraste con el trato que se inflige a las familias menesterosas, esta escuela, como todas las que son afines a la línea ideológica de la Comunidad Autónoma de Madrid, son acreedoras de un trato fiscal pivilegiado destinado a las familias usuarias, altamente acomodadas, a las que se les permite desgravar las actividades extraescolares de inglés, las estancias en el extranjeros y los gastos de uniforme. Las desgravaciones alcanzan los 900 euros por niño, en familias que ingresan 30.000 euros por cada miembro de la unidad familiar.

domingo, 21 de octubre de 2012

"La inclusión no es un sueño" (Octubre-2.012, Salobreña)

Video inagural del I Congreso Internacional sobre Trastornos del Espectro Autista, organizado por la Asociación CONECTA de Motril, se desarrolló entre los días 11-13 de Octubre en el Best Western Hotel Salobreña. En sus sesiones se expusieron los alcances científicos sobre su conocimiento y las experiencias de tratamiento desde el campo de la psicología, la educación, la familia y las iniciativas sociales.

sábado, 20 de octubre de 2012

WELCOME TO WORLD WIDE WERT

El ministro Wert (antes tertuliano) tacha de radicales izquierdistas y antisistema a los padres que se oponen a sus recortes (MADRID, 15 Oct. 2012. EFE). Una persona cabal, piensa Wert, debería bendecir que le quiten la beca de libros a su hijo, le supriman los profesores sustitutos y de apoyo, le encarezcan el material de trabajo con el máximo tipo de IVA, le masifiquen su aula, enmagrezcan los recursos de su colegio y hasta se le cobre por llevar una fiambrera para comer.
-Hay que ser un malnacido para no agradecer este sistema para su hijo -piensa Wert. Peor aún, hay que ser un antisistema.
Wert pertenece a una peña de “patriotas” defraudadores de hasta 44.000 millones -según la propia Agencia Tributaria española-, que cuenta con José María Aznar; Dolores Cospedal; Rodrigo Rato; Eduardo Zaplana; José Folgado; Josep Piqué; Rafael Arias Salgado; Pío Cabanillas; Isabel Tocino; José María Michavila; Anna Birulés; Abel Matutes; Ángel Acebes; Eduardo Serra; Marcelino Oreja y un interminable etc. de ilustres correlegionarios que aparecen en la lista del banco suizo HSBC, desvelada por el operario Hervé Falciani. Eso, en un sólo banco de un paraíso fiscal concreto. Que no creo yo que todos los políticos del PP evadan su dinero al mismo sitio. Esos políticos suyos, Sr. Wert, (y otros del PSOE) han expoliado al sistema. Usted y los suyos son antisistema; no se confunda Sr. Wert. Los que se oponen al desmantelamiento de la enseñanza pública son honrados padres de clase media que, con sus impuestos esforzados, han costeado vuestro latrocinio, además los medios del estado que ahora le hurtáis.
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Me estoy convenciendo, entrega tras entrega, de que Wert no hace declaraciones, las profiere. Vierte las palabras, como se vierte el engrudo. Cualquier campo dialéctico en el que se meta, termina siendo un “wertedero”. Ya sé, es facilón jugar con las palabras pero es que se me “precipitan” en la imaginación cuando un tipo como éste (alguien lo ha calificado acertadamente como pedante de extrema derecha) se erige en paladín de la españolización de Cataluña. Franco, que materializó esa misma iniciativa, tuvo serios problemas para “españolear” apellidos como Queralt, Rabassa, Requassens, Gonyalons, Pladevall, etc. Los desnaturalizó, mutilándolos o trasfigurándolos. La cosa iba de que adquiriesen apariencia castellana. Porque, esa es la idea que tienen estos agentes de la españolización: castellanizar la pluralidad española. En su magín, Castilla es arrendadora de la Península y parte del Magreb, desde siempre y para siempre.
La más devota de Wert, Esperanza Aguirre, afirma sin empacho que: “Cataluña lleva unida a España más de 2.000 años” (VIGO, 17 Oct. 2.012, EUROPA PRESS). Tiene sentido, porque, según ella, "España es una gran nación, con 3.000 años de historia. Eso lo tienen que saber los niños” (sic), (VIGO, 17 Oct. 2.012, EUROPA PRESS).
¡Antes de Judea e Israel, ya existía España! Seguramente los Reyes Católicos fueron personajes bíblicos borrados de los textos sagrados por la insidia izquierdista.
No ha cambiado mucho el bagaje cultural de Esperanza Aguirre desde los tiempos en los que apoderaba la misma cartera que Wert. Por entonces aseguraba que Sara Mago era una gran escritora; fue su opinión sobre una pregunta sobre J. Saramago, premio nobel de literatura.
Parece que esta cartera ministerial se la reserva el PP a los más zafios de los reinos de Castilla y Aragón. El titular actual porfía en españolizar “urbi et orbe” blandiendo la solvencia de su apellido como divisa de raigambre. Y es que, de toda la vida, es más vernáculo un apellido alemán que uno catalán, ¡dónde va a parar!


domingo, 7 de octubre de 2012

AUTISMO

Película de 2008. Los ojos pacientes de una niña, exploran las circunstancias que atenazan la vida ausente de su hermano, hasta dar con el modo de penetrar en su hermético mundo. Esos ojos no tienen maniqueísmo en su mirada, sólo poesía de niña.
Lástima que la poesía no sea método de intervención educativa. En la escuela tenemos que "curricular" al niño y sus circunstancias. No se tiene tiempo para explorar sus derroteros; hay que fabricar un perfil técnico y programar el tratamiento. Programar mucho, aunque no tengas experiencia. Basta con la experiencia publicada por "expertos" sobre una tipología estándar. Da igual cómo sea tu alumno en particular, la programación ha de estar lista antes de octubre. Parece más cosa de expedientes que de personas. Es la escuela de la burocracia. Y los burócratas no entienden de emociones.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Niños Alfa

Si se acoge un cachorro en casa, se le colma de cuidados: caricias, comida de su gusto y siempre dispuesta para cuando quiera comer, atención a sus ladridos y gruñidos, acceso a todo el espacio de la casa, sin restricciones a su conducta, sin represión a sus mordiscos, paseos cuando lo requiera y llevando él la iniciativa... se le está alimentando su percepción de superioridad. Circunstancias ambientales tales, coinciden con señales preinscritas en su genoma que, cuando se cumplen, le indican al perro que, en su grupo de convivencia, goza de los privilegios de macho alfa. Un perro con esa percepción va a ser un problema para la familia hospedadora. Sobre todo si el perro es de envergadura o, peor, de presa.
Los perros y los humanos tenemos distinta ubicación filogenética, pero hay una cosa que compartimos: somos mamíferos gregarios, estructuralmente jerarquizados. Esa característica nos marca como especie y determina nuestra conducta.
Los maestros estamos hartos de ver a niños Alfa. Niños que tienen sometidos a su familia porque están mal educados o no han sido jamás educados. Sus comportamientos han sido poco limitados, no conocen la reprobación y son tan déspotas como anchos sus deseos.
Fuera de su familia, donde hay líderes, entornos reglados y adecuación a determinadas disciplinas sociales, los niños Alfa, sin dosis de tolerancia a la frustración, reaccionan con violencia.
Son alumnos, a menudo diagnosticados con hiperactividad, pero son falsos TDHA (trastorno de la atención y la hiperactividad).
Un niño clínicamente hiperactivo es un alumno inquieto y hasta disruptivo, pero su perfil no define necesariamente a un niño impertinente, prepotente ni violento. Estas características se comparecen con niños Alfas.
Los niños con TDHA tienen un problema para el que la neurociencia tiene soluciones médicas. En cambio, los niños Alfas, el problema lo tienen con la actitud de sus padres.
Padres maleducados que anteponen los caprichos de su hijo a las reglas de convivencia; padres maleducados, condescendientes con cualquier exceso de su hijo frente a los derechos de los demás; padres maleducados que jamás han cultivado la generosidad, sino la pura competitividad en su hijo. Estos padres crean al niño Alfa.
Es verdad, que algunos niños Alfas no son producto de la prevaricación familiar, sino del determinismo genético -en torno a un 2´5% de la población es psicópata-, pero su cifra social es insignificante respecto a la incidencia de violencia escolar de la que se tiene constancia.
Aún hay cómplices peores del comportamiento abusivo de los niños Alfa: está el consentimiento, cuando no la aceptación y hasta la defensa de estos niños por el sistema educativo. Y del sistema jurídico, si ampliamos el marco de referencia.
He sido testigo del episodio en que un chaval con un historial violento, que agrede deliberada y gratuitamente a otro de forma brutal, es justificado por la orientadora de turno con el argumento de que, el “pobre”, sufre de una manifiesta carencia de autoestima que le conduce a compensarla con conductas de avasallamiento sobre los demás. Se le da golpecitos en la espalda y una charla sobre lo feo que es pegar. Total, un buen refuerzo psicológico por haber zurrado a un compañero. Este es el resultado del enjuague psicologizador a que está sometida la actividad educativa. Al agredido, ninguna reparación. Si la paliza deviene en acoso -que con este tipo de refuerzos está garantizado-, la víctima tendrá que mudarse de centro. El victimario permanecerá en su colegio, con todos sus derechos intactos. Derechos, para seguir impunemente castigando a compañeros y maestros. Es obsceno.
Parece que cada vez hay más conciencia sobre la toxicidad de los niños Alfa.
Está cambiando, sobre todo, el discurso entre los padres más educados que temen que los valores de tolerancia y respeto que inculcan a sus hijos se vuelvan contra ellos; que, en última instancia, estén fabricando corderos bienintencionados para la depredación fácil de cuatro lobos sin contención alguna. Antes, era corriente la anuencia de los padres del Consejo Escolar o de la Comisión de Convivencia, con la opinión oficial de sistema educativo, sostenido por el director y apoyado por la orientadora, de que no convenía endurecer la disciplina con estos niños para no provocar su inadaptación reactiva. Desde luego, de expulsarlo -siquiera unos contadísimos días- ni hablar, bajo el argumentario de que el niño Alfa sería perjudicado en su continuidad académica (como si fuera ésta su ocupación dilecta o la preocupación de su familia). Ahora, por fin, los padres entienden que la disuasión “blanda” que esgrimían las autoridades educativas, consumen muchos recursos (un profesor de apoyo dedicado casi exclusivamente a su tutela) para poca enmienda o ninguna. En tiempos de escasez económica, cuando los recursos escasean, salen las verdades. Y los padres responsables empiezan a enfrentarse a ella y a pedir respuestas contundentes al sistema educativo.
Si los padres de los niños Alfa protegen la insidia de sus hijos, los padres de los demás, tienen que tener el sistema de su parte para proteger a la mayoría social que encarna la convivencia civil del futuro. Y el sistema autista actual no les sirve para salvaguardar sus derechos.
Me ha estado corroyendo dos décadas esta flagrante iniquidad del sistema, pero ha sido una indignación sin eco. La crítica disidente era silenciada tenazmente con la propaganda dominante de que el victimario merecía una oportunidad. En realidad, han sido oportunidades ”ad infinitum” y a costa de muchísimos niños maltratados (algunos han terminado suicidándose). Un sistema muy sensible con el depravado pero muy poco garantista con los mansos.
Los padres pueden contar con que el profesor no va a calentar a sus hijos, como lo hicieron con ellos; de lo que el sistema no le da ninguna seguridad es que estén libres de malos tratos, ofensas y palos en la escuela. Eso sí, con el sello institucional de “Escuela, espacio de paz” y sin descuidar nunca la programación anual del Día de la Paz.
Los mismos y mismas que han engordado día tras día al monstruo, poniéndole paños calientes desde la escuela -porque son los que diseñan el sistema y toman las decisiones- son los que luego aparecen en la foto de la plaza pública (delante del Ayuntamiento, la Diputación o el Parlamento) con la pancarta de denuncia de la violencia de género y otras violencias. Patético.